Cómo hacer un vídeo institucional sin que parezca aburrido: el vídeo de las Damas de Barbastro 2026

Los vídeos institucionales tienen un problema bastante habitual: pueden estar perfectamente grabados y editados y, aun así, no conseguir conectar demasiado con el espectador.

 

Muchas veces ponemos toda la atención en conseguir planos espectaculares, movimientos de cámara, drones o una música potente. Pero hay una pregunta que para mí es todavía más importante:

 

¿Qué queremos que sienta o conozca la persona que está viendo el vídeo?

 

Este año tuve la oportunidad de realizar el vídeo de presentación de las Damas de las Fiestas de Barbastro 2026 junto a Foto Nosotros, y decidí plantearlo desde una perspectiva diferente.

El objetivo: que las Damas no fueran unas desconocidas

Cada año, los diferentes barrios de Barbastro presentan a sus representantes mayores e infantiles para las fiestas y para distintos actos institucionales durante el resto del año.

 

El vídeo tenía, por supuesto, que presentar a todas las chicas que iban a representar a sus barrios. Pero después de analizar ejemplos de otras ediciones, pensé que faltaba algo.

 

Los vídeos anteriores podían estar muy bien realizados visualmente, pero las protagonistas apenas tenían la oportunidad de hablar. Aparecían sus nombres y sus imágenes, pero cuando llegaban las fiestas seguían siendo, en cierta manera, unas desconocidas para gran parte de la población.

 

Por eso, la idea principal del vídeo de este año fue sencilla:

 

Que los vecinos de Barbastro pudieran conocer un poco mejor a las personas que iban a representar a sus barrios antes de que comenzaran las fiestas.

La solución fue dejar que ellas mismas se presentaran

Para conseguirlo decidí incorporar entrevistas, durante la grabación hablamos con las Damas sobre sus intereses, sus estudios, sus gustos y sus planes de futuro. No se trataba únicamente de presentar un nombre junto a una imagen, sino de introducir a la persona que había detrás.

 

Ese pequeño cambio modificaba completamente el enfoque del proyecto, el vídeo dejaba de ser únicamente un documento visual institucional y pasaba a tener una dimensión más personal. Las protagonistas podían hablar directamente al espectador y contar algo de sí mismas.

El sonido también forma parte de la historia

Otro de los aspectos a los que quise prestar especial atención fue el sonido, la grabación se realizó en exteriores, así que decidí mantener parte de la atmósfera natural del lugar: el viento, los pájaros y los sonidos ambientales.

 

Sobre esa base construí el resto del diseño sonoro con música y diferentes efectos de sonido para acompañar determinados momentos y dar mayor ritmo a la pieza.

 

A veces el sonido queda reducido simplemente a poner una canción de fondo. Pero trabajar las diferentes capas sonoras ayuda a que un vídeo tenga más profundidad y mantenga mejor el interés del espectador.

Por qué decidí no utilizar los planos de dron

Aunque durante la producción también grabé imágenes con dron, finalmente decidí no utilizarlas en el montaje final, no porque los planos de dron sean malos. Al contrario, pueden ser una herramienta muy útil para presentar un entorno y aportar contexto.

 

Pero en este caso no sentí que aportaran nada realmente importante a la historia que quería contar, el lugar ya quedaba suficientemente presentado a través de los planos grabados con cámara. Añadir más imágenes simplemente porque disponía de ellas habría sido añadir recursos sin una función concreta.

 

Y creo que esto es algo importante en cualquier producción audiovisual, no todo lo que grabamos tiene que acabar en el vídeo final, un recurso visual debe estar ahí porque aporta algo a la historia, al ritmo o a la información que recibe el espectador.

Hacer algo diferente no siempre significa hacerlo más complicado

Una de las principales conclusiones que saco de este proyecto es que buscar un resultado diferente no significa necesariamente utilizar técnicas más complicadas, a veces ocurre justo lo contrario.

 

En este caso, el principal cambio no fue utilizar una cámara diferente, grabar planos más espectaculares o llenar el vídeo de recursos. Fue algo mucho más sencillo:

 

Dejar que las protagonistas hablaran.

 

A partir de esa decisión fue mucho más fácil construir el resto del vídeo, el resultado es una pieza que, desde mi punto de vista, tiene un enfoque más personal y actual y que permite conocer un poco mejor a las chicas que representarán a sus barrios durante las Fiestas de Barbastro 2026.

 

Al final, muchas veces la mejor decisión creativa no consiste en añadir más cosas, consiste en preguntarse qué es realmente importante contar y eliminar todo aquello que no ayuda a hacerlo.

Y si quieres conocer más proyectos audiovisuales, procesos de trabajo y contenidos sobre fotografía y vídeo, puedes seguir explorando el resto de artículos y proyectos de la web.

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Adrián Membrilla
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